Cuaderno de Bitácora

¿Es usted de aquí?

Sentí una mano en mi hombro ¡perdone!, dijo, asustado, un joven, por mi inesperado sobresalto ¿es usted de aquí?, continuó, mientras miraba, yo, en la supuesta dirección en la que vi, reflejada en la pantalla de mi ordenador, una pequeña librería. Al verlo atónito me avergoncé, negué y pedí disculpas aludiendo a una excesiva concentración... Leer más →

Actividad vital

Escribir, como ejercicio, actividad vital, modo de vida. Escribo y me quedo siempre en la primera frase, sin historia. Jamás encuentro una que me obligue a extenderme, ya me defiendo en las distancias cortas, ya vivo ahí desde hace tiempo, quizá, por eso de la concisión, a mí, que gusto de lo interminable y soy... Leer más →

Conozco bien este lugar

Pienso y camino y miro alrededor un instante, cojo aire, o atención y, de nuevo, pienso y camino distancias de distinta cantidad de inspiraciones, de expiraciones, porque conozco bien este lugar y creo, a veces, que piso mis pisadas pretéritas evitando las grietas, otros pasos, los abismos. Jamás calculo cuánto tardo, ni distancias, ni lluvias... Leer más →

Una mañana de febrero

¿Cómo contar las cosas? ¿Cómo explicarlas, mostrarlas? Cómo con, por ejemplo, la imagen que ahora veo durante una mañana de febrero, en mi casa, cuando luce un sol pleno en un cielo limpio de nubes, azul, vivo, enturbiado a veces por alguna eventual humareda blanca que puedes imaginar que sale de alguna chimenea cercana, o... Leer más →

Anónimos

Debía madrugar y solo durmió cinco horas. Un día duro no fue, largo quizás, un turno de ocho horas, algún descanso, un café, algo que comer. Quería llegar a casa, que dieran ya las dos, comer y volver a la escritura empezada tantas veces como olvidaba esa historia, tan nueva y distinta y fugaz e... Leer más →

El maquinista

Sale a la calle. Acusa el frío intenso, tose, se abrocha hasta el cuello, su abrigo. Mira hacia arriba. Ve las mismas motas titilando, algunas nubes. Camina. Tampoco hoy le apetece acompañar a nadie y pasa de largo, sin mirar, sin escuchar. Algo les une, como si fuera un fuego en medio de la oscuridad.... Leer más →

Mar en calma

Contempla esa mañana el mar en calma, desde la terraza de su habitación de hotel en la tercera planta, los barcos amarrados y a quienes, no sin cierta envidia, corren o caminan o se sientan en cualquier lugar de aquel paseo marítimo interminable como interminable es su espera, ya va para dos días en esa... Leer más →

De puntillas

Se quitó las gafas, cerró sus cansados ojos y doloridos que, con la palma de sus manos, masajeó. Necesitaba estirarse, ponerse en pie. Dio tres pasos a su izquierda y alzó los brazos alcanzando de puntillas la fría barra de hierro pintada de gris oscuro de una pérgola de la que se quedó suspenso. Enormes... Leer más →

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