Solo es el primer café

No sabe, más bien no recuerda, cuándo le conoció ni en qué circunstancias. No sabe, porque es demasiado el tiempo que ha pasado, se dice, aunque no sea del todo cierto, se confiesa. No sabe porque, y esto sí es verdadero, con su ayuda, mezcló ficción con realidad.

Fue en algún lugar: en un café, en una biblioteca o en un pequeño concierto de jazz; fue presentado por alguien de su entorno o un fortuito choque; descubierto por algún relato, una noticia de prensa o recensión. Piensa que es solo alguien encarnado en uno de esos personajes en los que se apoya, fija, o incorpora porque se dice que le proporciona ayuda; o es solo la huida de alguien que quiere ocultarse en sus propios escritos.

Lejos de confundirse reconoce que le admira, aunque no sin reservas.

Mientras transcurre el día, aún es temprano y solo es el primer café, espera que, a pesar de su inconstancia o inquietud, se vuelva a presentar hoy por carta, en un relato, o llame a su puerta.

Photo by Matheus Bertelli on Pexels.com
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