Todos sentados a la mesa

No faltaba nadie a la mesa se decía y no contaba porque, bueno, aún quedaba uno, él, yendo del fuego a la mesa con la bandeja llena y humeante, sonriendo y moviendo los bigotes, buscando dar un sorbo de cerveza y volver, después de un brindis al que nadie hizo caso, a las brasas y... Leer más →

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