Ámbar

No empieza de noche, una de esas negras y, en apariencia, limpias noches donde distingues con nitidez esa constelación artificial en pugna con las sombras. Es la calma precedente. La vanidad y la soberbia humanas, el miedo, por su debilidad. Y ahí vivo mis días porque durmiendo con el sol alejo, por las noches, mis temores. Porque volvieron otra vez, las sombras. Volvieron con pudor, pensé, con timidez, curiosidad, las sombras, solo eso, sombras. Podía verlas de soslayo, en cualquier parte, aunque no siempre. Quizás buscaban un acercamiento, un aceptarme poco a poco para perder el miedo, pensé, pero no supe que aguardaban, solo esperaban el mío. Yo me sorprendía, ingenuo, me sonreía por mis delirios imaginando, no sé, cosas absurdas que buscaba entre los muebles. Tan diminutas eran entonces, las sombras. Pero crecieron y llegaron los sonidos. Ya no eran solo las sombras, ni eran ya pequeñas, insignificantes. Crecieron y no en una noche, con crujidos imposibles que yo reconocía y era incapaz de ver su origen, de localizar qué, o cómo, se produjeron. Con los murmullos fue todo distinto. Una voz, un susto y, después, la justificación que, por la imposibilidad de darle explicación, inventaba. Me reía, nervioso, de todo aquello, sin perder la calma pues pronto llega el olvido con tantas obligaciones o ruidos dentro de la cabeza o culpas o la impotencia. Me puse en pie una de esas noches que decidí velar, una de esas noches limpias en apariencia, y caminé por la casa. Me sentía cansado, débil. Busqué un vaso limpio y me serví y bebí, de un trago, un líquido ambarino de una botella sin etiqueta que me quemó la garganta. Me coloqué la camisa y acerqué a la ventana. Me preguntaba por qué sentía pegajosas mis manos. Esperé. Comenzó, sin estridencias, a llover. Veía con atención cómo transformaba, la lluvia, mi percepción de aquello que solía contemplar todas las noches a través de los cristales, era confuso, oscuro impresionismo, hasta que un relámpago iluminó un instante. Alguien aterrado me miraba. Desaparecieron sombras y sonidos.

Imagen tomada de Pinterest

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

WordPress.com.

Subir ↑

EL ALGORITMO

Libro de superación personal.

Rosa Amarela

PRODUCTIVIDAD • ZODÍACO • ENTRETENIMIENTO

Uxue Emebi

Servicios editoriales / Argitaratze-zerbitzuak

Cuadernos negros

Relatos, poemas...

@mariaensuguarida

Blog literario

Mujer de Aquí

Aquí o allá son palabras que marcan la distancia.

1julieta

Poesía y algo más

Te miro, me miras... Nos miramos.

El blog de María G. Vicent

La vida infinita (Libros y Lecturas)

blog de literatura. Novelas. Cuentos.

siglocero

Cultura y Opinión

LA BANCARROTA DEL CIRCO

Según tengo el día. Lo que quiero y a veces no puedo.

Angelino pan y vino

A quien pueda interesar.

De la polemàtica

AbolitionSuperstition

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

Solo tu lo sabes

Relatos eróticos para mujeres y hombres.

manologo

"EL PERÚ ES UN PAÍS DE DESCONCERTADAS GENTES" Jorge Basadre.

A %d blogueros les gusta esto: