Me ahogo. No es literal, tan solo es una sensación, una opresión en mi pecho, esa dificultad por respirar a pleno pulmón, y es que ya no me queda tiempo, me decía, bueno, esto tampoco es así, aún es pronto, pero si cuanto me queda por recorrer no fuese como atravesar una ciénaga, tal vez.

Y es otra cosa, también, es algo que no sé explicar y que me lleva a dejarlo todo a medias, como me viene sucediendo desde hace tres o cuatro días. Hoy, por ejemplo, dejé mi libro abierto, aún no pasé del prólogo, quizá por este ahogo, en una sólida y robusta mesa del jardín donde me aparto cuando puedo y cuanto me permiten. Suelo venir y quedarme para disfrutar mañanas y tardes leyendo, escribiendo, oyendo, sin ser visto, apagadas conversaciones de quienes suelen caminar por tan tranquilas, retiradas y solitarias calles. Todo un lujo.

Como decía, me ahogaba y abandoné la lectura a pesar de tanta tranquilidad. Necesité ponerme en pie y caminar, con los pies desnudos, por el césped entre jazmines, hortensias, palmeras; pararme a veces y mirar, sin ver, porque el rumor de mis pensamientos llegaba y se marchaba con cada sensación, aumento de la brisa o alguna voz de alguien que allá lejos se imponía, eso era todo.

Sonreía mientras pensaba en todo esto. Sonreía porque suena todo tan idílico, tan perfecto, mientras veo llegar un gorrión, quizá el primero de otros muchos, si estoy quieto, que duda de saberse a salvo pues no pica el césped en busca de alimento permaneciendo tieso mirando hacia el lugar donde me encuentro con uno u otro de sus ojillos con rápidos, nerviosos, giros de su pequeña cabeza mientras le observo mirarme, sentado tan solo a unos tres metros de distancia, y quieto, muy quieto y en la sombra.

Me sentía un depredador al acecho. Yo era su mal, su fin, pero sonrío, me quedo inmóvil y contemplo. Era algo hipnótico y con virtudes laxativas, así lo creo y dormité, creo que lo necesitaba e ignoro cuánto tiempo, hasta que oí la femenina voz que anunciaba la llegada de una joven pareja y que guardó, creía apreciar, un extraño silencio, solemne quizá y aterrador, sin duda para mí, según lo poco que pude ver sin ser cegado por el sol, nada más pisar ellos aquel jardín donde me hallaba.

No sabía quiénes eran ni pude, en mi soñoliento estado, entender palabra alguna. Se encontraban bastante retirados y aunque estaban de cara a mí, el sol me impedía reconocerlos. El sopor tardó en disiparse. Me sentí torpe y violentado al ser sorprendido en semejante situación, además, nadie, salvo yo, debía encontrarse aquí, en este jardín y pretendía, firme y expedito su pronto desalojo, pero callé.

Miré con vigilancia sus rostros, sus gestos al entrar; escuché con consideración hasta el silencio y quise hablar solícito con ellos. Les hablé, pero siguieron a lo suyo. No entiendo, me dije, les hablo y me faltan al respeto ignorándome, y hablé más alto, casi grité, y vi cómo la joven se giró un momento y vino hacia mí. Yo estaba de pie. Me había levantado del banco donde quedé adormilado y la veía venir, con dudas, me miraba, la reconocía y empecé a sonreír. Quise levantar mis brazos, abrazarla cuando estuviera a mi lado, pero paró bruscamente, cayó de rodillas, lloraba y vino el joven corriendo, preocupado por ella, preguntando y solo pude oír al mismo tiempo que señala detrás de mí, ahí, ahí fue donde acabaron con su vida.

Césped

Sobre el Autor Aurelio Cañizares D.

¿Sobre mí, dice?, no encuentro nada que decir. Prefiero saber de mí por los otros, por sus gestos, expresiones, comentarios...

3 comentarios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Entramado de sentimientos

Relatos, cuentos, historias y libros escritos por Anne Kayve

javiermariasblog

blog de la web javiermarias.es

Dejé de ser Gorda y Ahora soy... Escritora

Esos cuentos... las novelas también. ¡Descubriendo los ebooks!

MetaTraining Formación

Idiomas y Formación empresarial

Filosofía-Digital

Portal de filosofía para profesores y alumnos de ESO y Bachillerato

Escritora no descubierta

Soy bibliotecaria de profesión, amante de las letras, la poesía, la fotografía y las emociones. Voy guardando la vida en sencillas frases.

Blog de un Hombre Superfluo

“Me encanta hablar de nada, es de lo único que sé algo” Oscar Wilde.

quebexicano

se impuso el español como manera de no morir del francés

El ArtCa

Poesía Microrrelatos Arte

東京ホストファミリー / Tokyo Hostfamly

Life workとしてホームステイ留学生を受け入れるホストファミリーをやっています。ホストファザー(父方)とホストマザー(母方)の双方から見える景色と心情を綴ったHPに仕上げてます。

El mono calvo

Cazador—recolector de ideas

Planeta NSTM

Página web basada en el arte conceptual, poesía, noticias destacadas, análisis de múltiples temas sociales, económicos y políticos.

Narrativas y otras lunas

¿Quieres contar tu propia historia?

Universo Web News

Escolha uma coluna no menu ou clique em um post na página inicial

🌎 Alquimia poemas bonitos de amor cortos +800. Otros poemas. Blog Mercedes Luque Navarro.

Poemas románticos. Poemas de amor y desamor. Poemas sensuales, eróticos. Sonetos. Haikus. Senryus. Supra-sexo. El cáncer en poemas. Poeta andaluza.

Charo Bernal Celestino

Poesía y novela: La necesidad de verterme en el papel

A %d blogueros les gusta esto: